FUENTE: NEGOCIOS.COM. José María Fresneda, presidente de ASAJA en Castilla-La Mancha, denuncia el abandono del campo español debido al giro regulatorio europeo y nacional que perjudica la soberanía alimentaria y agrava la crisis del sector primario. Un análisis que alerta sobre la vulnerabilidad agrícola y las movilizaciones convocadas para octubre.
El campo español prepara una nueva demostración de fuerza. ASAJA Castilla-La Mancha ha convocado para el 6 de octubre en Toledo una concentración con presencia de tractores bajo un lema deliberadamente contundente: «Estáis matando al mundo rural». José María Fresneda, presidente regional de la organización agraria, sitúa detrás del malestar una combinación de costes crecientes, burocracia, importaciones y normativa ambiental que, a su juicio, está erosionando la rentabilidad de explotaciones agrícolas y ganaderas.
La rentabilidad vuelve al centro
ASAJA enumera entre sus principales preocupaciones el precio del gasóleo, la presión de las importaciones, los daños provocados por fauna cinegética, la gestión del agua y las obligaciones administrativas.
El diagnóstico de Fresneda parte de una idea sencilla: una explotación que cumple objetivos ambientales pero no resulta económicamente viable termina desapareciendo. En abril, el dirigente ya reclamó una Ley de Soberanía Alimentaria para Castilla-La Mancha y defendió que la sostenibilidad debe incorporar necesariamente la rentabilidad del productor.
La movilización de octubre pretende trasladar esa discusión desde los despachos hasta la calle.
España todavía vende más de lo que compra
Hablar de pérdida de soberanía alimentaria exige, sin embargo, introducir un matiz importante. España continúa siendo una potencia agroalimentaria netamente exportadora.
Las exportaciones agroalimentarias y pesqueras alcanzaron en 2025 los 78.044 millones de euros, un 2,9% más, y representaron el 20,2% de todas las ventas españolas al exterior. Las importaciones ascendieron a 59.720 millones. El resultado fue un superávit de 18.324 millones de euros.
El dato no invalida las dificultades denunciadas por ASAJA, pero indica que España no ha perdido actualmente su capacidad de producir y exportar alimentos a gran escala.
El problema está en quién puede seguir produciendo
La cuestión planteada por las organizaciones agrarias es otra: qué ocurre si producir deja de compensar económicamente.
Las importaciones agroalimentarias aumentaron un 6% en 2025, el doble del ritmo de las exportaciones. Para ASAJA, determinados productos procedentes de terceros países ejercen presión sobre agricultores europeos sometidos a requisitos ambientales, laborales y fitosanitarios más exigentes.
España lleva años defendiendo en Bruselas las denominadas «cláusulas espejo», destinadas a aproximar los requisitos aplicables a las importaciones a los estándares exigidos dentro de la UE. El debate es particularmente sensible en productos donde pequeñas diferencias de costes pueden modificar márgenes ya reducidos.
Bruselas también modifica su estrategia
La propia política europea está cambiando ante el malestar agrícola. El Parlamento Europeo ha criticado la propuesta de reducir la financiación agrícola después de 2027 y reclama una PAC con 433.010 millones de euros a precios corrientes para el siguiente marco financiero.
Paralelamente, la UE ha introducido mecanismos de salvaguardia para productos agrícolas procedentes de Mercosur que permiten suspender temporalmente preferencias comerciales si las importaciones provocan perturbaciones relevantes.
El contraste muestra que la discusión ya no enfrenta simplemente agricultura y medio ambiente: Bruselas empieza a incorporar competitividad y seguridad alimentaria como elementos estratégicos.
Los fertilizantes muestran la dimensión geopolítica
Pocos productos reflejan mejor la vulnerabilidad exterior que los fertilizantes. En 2023, Rusia proporcionaba más del 25% de las importaciones europeas de determinados abonos afectados posteriormente por nuevos aranceles, unos 3,6 millones de toneladas valoradas en 1.280 millones de euros.
La UE impuso esos derechos en 2025 para reducir su dependencia de Moscú. Pero en mayo de 2026 suspendió durante un año aranceles sobre determinados fertilizantes nitrogenados procedentes de otros mercados para aliviar los costes del campo, con un ahorro estimado de 60 millones de euros.
En julio añadió ayudas específicas ante el encarecimiento de fertilizantes provocado por nuevas perturbaciones geopolíticas.
El 6 de octubre mide el malestar rural
Fresneda plantea que la dependencia exterior puede convertirse en un problema estratégico cuando guerras, sanciones o interrupciones comerciales encarecen materias primas esenciales. Es una interpretación política y económica de ASAJA que el sector trasladará directamente a las instituciones.
La concentración del 6 de octubre a las 11.00 horas frente a la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha pretende reunir agricultores, ganaderos y tractores alrededor de esa reivindicación.
España conserva hoy una poderosa industria agroalimentaria y un amplio superávit comercial. Precisamente por eso, el debate adquiere relevancia: la cuestión ya no es únicamente cuánto alimento produce España, sino qué condiciones necesita para seguir produciéndolo dentro de diez o veinte años.